El pasado jueves 6 de junio, más de 150 personas acudieron a Matter dispuestas a escuchar la ponencia ‘Talks that Matter: de pequeño estudio a empresa de arquitectura’, de tres conocidos arquitectos españoles. Fermín Vázquez (b720 Arquitectos, Madrid), Joan Roig (Batlle i Roig, Esplugues de Llobregat) y Josep Juanpere (GCA Architects, Barcelona) contaron algunas claves sobre cómo hicieron crecer sus estudios de arquitectura hasta convertirlos en empresas con una gran plantilla, y anécdotas que acarrearon el proceso. Desde Matter queremos funcionar como altavoz para difundir el trabajo de arquitectos e interioristas y ser un puente de unión entre ellos.

“Hay grandes despachos de abogados, ingenieros, publicistas… pero no de arquitectos. La cultura de nuestra profesión tiene algo de renacentista”, cuenta Juanpere. El arquitecto explicó la historia tras el proyecto del Hotel Arts. Fue en el contexto de la Barcelona olímpica, cuando la ciudad se estaba reformando para ponerse en el punto de mira mundial.  “No sé cómo, conseguimos una entrevista con el alcalde, Pascual Maragall, y obtuvimos el proyecto. Solo faltaba un cliente que pagara”, comenta Juanpere. En cierto sentido, era una época en la que se jugaba a ser millonario.

Para realizar un proyecto de tal envergadura “cogimos a los mejores profesionales del mundo y nos los llevamos a Chicago. Allí aprendimos mucho de arquitectura, pero lo más importante, vimos cómo funcionaba la organización de un despacho americano”, dice Juanpere, donde se dieron cuenta que su forma de trabajar todavía era amateur. El aprendizaje en el extranjero permitió al despacho “poder montar estructuras y entender mucho la relación con los clientes”. Para él, el mérito del éxito de un estudio “no lo tiene una sola persona. Es de un gran equipo y de la capacidad de crear una estructura donde todo el mundo se sienta implicado”, afirma.

Los tres arquitectos coincidieron en que de dónde más se aprende es de los errores: “Uno que cometimos fue no poner un nombre fácil”, admite Vázquez. La gente no pronunciaba bien ‘b720’ y acabamos poniéndole mi nombre. Aun así, somos un equipo y siete socios”, afirma. Vázquez centró su explicación en cómo fue el proyecto de la Torre ITAIM, en São Paulo (Brasil).

Vázquez evidenció la competencia entre las firmas comerciales y los estudios. De los primeros dice se puede aprender de su sistema de trabajo y de la capacidad de producir arquitectura de forma intensiva. Sean firmas comerciales o pequeños despachos, “las buenas empresas, además de prestar servicio, se identifican porque tienen la ambición real de hacer arquitectura”, subraya Vázquez.

Para Joan Roig, una de las claves para un buen despacho es hacer el trabajo con ilusión: “Si los nuevos que entran al despacho no lo hacen con ilusión, no va a funcionar bien”, afirma. “Tenemos que convertir los despachos en máquinas de ilusiones”. El arquitecto barcelonés también resaltó la necesidad de dejar de “agarrarse a las ideas por el hecho de que las hayamos hecho nosotros”.

Roig habló de algunos los retos que deben afrontar ahora los arquitectos. El primero, la necesidad de adaptar la arquitectura a las necesidades de la sociedad. Muchos estudios no han tenido en cuenta la necesidad de los vecinos a la hora de escoger proyectos: “No estamos correspondiendo a lo que se nos pide”, asegura Roig, que asegura que “estamos muy a merced de la imagen del despacho, y eso va en nuestra contra”.

Y el segundo, vinculado al anterior, la necesidad de estar al lado del cliente en el transcurso de todo el proyecto. “Los clientes buscan profesionales que lo hagan bien, y que sean capaces de dialogar con ellos. Hay una gama de arquitectos que no están por esta labor, y un grupo de clientes cansados de estos”, dice. “O nos ponemos las pilas haciéndolo bien o la sociedad nos pasará por encima”, concluye.

El evento finalizó con un aperitivo y una copa en la planta superior, donde los asistentes pudieron hablar con los arquitectos y hacer networking con los profesionales del sector que asistieron al evento. En esta ocasión, fue posible gracias a la colaboración de Gira ibérica.

Desde Matter creemos en la importancia de estas charlas donde crecemos todos, gracias a ponentes, patrocinadores y asitentes, podemos seguir trabajando en hacerlas realidad.