Diseñado por Carme Pinós.

Se trata de un hotel de cinco estrellas ubicado en un antiguo monasterio rodeado de campos de viñedos. Cuando llegamos allí, el hotel estaba de espaldas a este magnífico paisaje. Lo primero que pensé fue en abrir la edificación al paisaje. Nos pidieron hacer cuatro pequeñas villas y ampliar el Spa. Yo no quería competir con la singularidad y personalidad del hotel, por tanto, tenía claro lo que no quería hacer. A lo largo del proceso ya fuimos viendo poco a poco qué es lo que nos pedía y sugería el lugar. A simple vista el proyecto parece obvio, pero en cambio costó muchísimo que saliera todo aquello.”

Carme Pinós

La reforma y ampliación del Hotel Son Brull en un antiguo convento del siglo XVIII, situado en Pollença, Este ha sido uno de los proyectos recientes realizados por el Estudio Carme Pinós. Un proyecto que se inserta en el paisaje con tal respeto y conciencia por el lugar, que parece siempre haber estado allí.

El encargo consistía en la ampliación del spa y la edificación de 4 villas en la parcela del hotel existente. El entorno del hotel siempre había estado rodeado de viñedos, sin embargo, antes de la reforma, el edificio existente se encontraba de espaldas a este magnífico paisaje. Por esto el principal objetivo fue hacer que la nueva intervención fuera parte del territorio y construyera un paisaje para ser recorrido, respetando y acentuando la riqueza del lugar original. La reforma intervino una superficie total construida de 1.011 m², y la intervención de la zona verde y urbanizada abarcó 2.860,00 m².

Como premisa de la ampliación del spa se preveía disfrutar de las vistas, y por convicción del estudio de arquitectura, era prioritario para el proyecto mantener la coherencia de la arquitectura existente y el entorno, evitando con la intervención un zócalo acristalado visible bajo el sólido convento existente. Para lograr la perfecta integración y armonía del edificio ya construido con la ampliación del spa, el proyecto utilizó unos grandes cobertizos de madera y mucha vegetación que fusionaban a la perfección el paisaje con los ventanales y la nueva parte edificada.

Por otro lado, dentro del programa del proyecto se pedía el diseño de cuatro villas, para lo cual el estudio de arquitectura priorizó, por un lado, mantener la unidad del paisaje y, por el otro, preservar la intimidad de las villas. Desde el interior se quería que las villas gozaran de vistas únicas, pero desde el exterior se buscó mantener una topografía que dialogara con su entorno, fundiéndose con los muros de piedra propios del paisaje agrícola de la zona. Además, cada villa tiene adherido un jardín que se expande hacia los campos, unificando la construcción con el entorno natural.

Ninguna de las dos intervenciones tuvo como objetivo invadir el territorio ni competir con la singularidad del hotel, sino construir territorio mediante materiales naturales, creando un espacio donde la arquitectura y la naturaleza se fusionasen. Como resultado y gracias a la importancia que le dio el estudio al contexto natural, la esencia del hotel continúa siendo la misma. 

Fotografías Rubén Bescós