Diseñado por Benedetta Tagliabue – Miralles Tagliabue EMBT

Fotógrafo: Duccio Malagamba

“La Fundación Kálida trata un tema maravilloso. El tema de los centros Maggie’s era algo que yo seguía desde hacía mucho tiempo y tiene que ver también con la muerte de mi marido Enric con cáncer. Cuando diseñamos la Fundación Kálida, tuve muy presente el sentimiento que experimenté durante la enfermedad de mi marido y el objetivo de lograr construir un espacio para que una enfermedad pueda ser menos dolorosa”

Benedetta Tagliabue

El año pasado abrió sus puertas Kálida Sant Pau, un centro de soporte oncológico integral para pacientes de cáncer, ubicado entre el Hospital Sant Pau y el Patrimonio Modernista. Diseñado desinteresadamente por la arquitecta Benedetta Tagliabue, el edificio destaca por sus ambientes de confort y calidez, y toma como referente el concepto de los centros Maggie. Además, el nuevo pabellón está inspirado en la naturaleza y pretende integrarse en la tradición del Arte Nouveau de los alrededores.

El centro, planteado en forma de abanico para abrirse al paisaje, dispone de 400m2 distribuidos en dos pisos. La planta baja, cuyo núcleo es la cocina, busca ser una zona dinámica y abierta que se fusiona con los jardines y el patio exterior. La construcción también dispone de una sala multifuncional, de una biblioteca y de varios rincones que ofrecen intimidad. A su vez, el espacio exterior está concebido como una secuencia de jardines, patios y pérgolas . Y es que al igual que en los centros Maggie’s, la presencia del jardín es imprescindible para generar un entorno de paz y armonía.

Fotógrafo: Duccio Malagamba

Por otra parte, las fachadas del edificio están compuestas por una pared de ladrillos con inserciones de cerámica vidriada que crean una composición variable de colores y texturas. Estas fachadas tienen como propósito poder filtrar la luz, enfocar las vistas del entorno y dar privacidad a los espacios interiores. El conjunto de los jardines, las fachadas y el diseño de la cubierta buscan reflejar el lenguaje de la arquitectura de Domènech i Montaner.

Dicho lo anterior, el diseño arquitectónico tiene como propósito crear un espacio familiar y acogedor para que el usuario final se sienta casi como en casa. Precisamente sobre esa importancia del usuario nos habló Benedetta en la entrevista que le hicimos, donde destacó que “este pequeño edificio tiene que servir para que las personas que se están haciendo una cura oncológica puedan escaparse del ambiente hostil del hospital”.

Para lograr proyectar unos interiores agradables, Patricia Urquiola ha colaborado de forma totalmente voluntaria y se ha encargado de la decoración.

“Realmente, creo que es algo que hay que mirar con atención, el hecho de que la arquitectura y el interiorismo en estos casos convivan bien. Los arquitectos tenemos un espíritu muy austero. Hacemos unos edificios muy bonitos pero nos gusta la austeridad, con lo cual introducir un interiorista que haga unos muebles muy cómodos y confortables ha sido a veces un poco difícil dentro de mi propio team. Pero si una persona está padeciendo cáncer y tiene ganas de entrar en un espacio cómodo que tenga sillones, colores, cojines.. es muy importante recibir ayuda de interioristas profesionales como Patricia.”

Benedetta Tagliabue

Fotógrafo: Duccio Malagamba

Puesto que el proyecto es totalmente caritativo, la decoración ha sido posible gracias a la labor de sensibilizar a muchas empresas, productoras de muebles, de tejidos y de materiales sobre la importancia de contribuir en la creación de un espacio acogedor para los enfermos.

Benedetta busca ofrecer una arquitectura cómoda y defender que un edificio bien diseñado puede presentar un gran valor curativo. Una vez más, el estudio Miralles Tagliabue EMBT demuestra que su arquitectura surge plenamente de la situación y ofrece como resultado un proyecto muy orgánico que pretende insertarse y responder al entorno, al usuario y a la circunstancia.